Son el pueblo indígena más numeroso del estado de México y Michoacán de Ocampo. El términomazahua es un etnónimo náhuatl
que significa "gente del venado". Provienen de las migraciones nahuas
de finales del periodo Posclásico y de la fusión racial y cultural de los asentamientos tolteca-chichimecas. Se asentaron en la zona de San Felipe del Progreso desde entonces.
Son productores de
artesanías y textiles desde hace varios siglos, identificado esto por el
establecimiento de un obraje textil que le mereció el nombre de San Felipe del Obraje al actual San Felipe del Progreso.
Presencia
en la Ciudad de México
En la
Ciudad de México, muchos mazahuas se han dedicado desde varias décadas atrás al
comercio de textiles, artesanías, frutas y verduras en las calles. Integran la
fuerza laboral con más bajos salarios en la capital como albañilería y
servidumbre.
Presencia
en el Estado de Michoacán
Existen
por lo menos 4 poblados en el estado de Michoacán habitados por mazahuas. Los
habitantes de estos poblados son en su gran mayoría descendientes de este grupo
indígena y en la actualidad se encuentran personas que hablan la lengua y otros
que por lo menos lo entienden, aunque no lo sepan hablar. Las comunidades donde
hay gente se encuentran en el municipio de Susupuato: Rancho Viejo, Maravillas,
Los Guajes, Santa Rosa y El Salto. Los primeros habitantes de estas comunidades
fueron originarios del Estado de México que, por haberse convertido al
protestantismo, tuvieron que abandonar sus lugares de origen y refugiarse en
zonas aisladas y marginadas.
Usos
y costumbres
El
pueblo Mazahua ha conservado sus expresiones culturales mediante la lengua, la
tradición oral, la música, la danza y las artesanías; su forma de vestir, su
visión del mundo y sus prácticas rituales y religiosas, las cuales han sido
transmitidas de una generación a otra, y más recientemente en su Centro
Ceremonial. La lengua materna constituye el principal vínculo de comunicación e
identidad dentro de la familia y la comunidad. Sin embargo, cada vez son más
frecuentes los casos de niños que ya no aprenden o que ya no hablan su lengua
materna.
En la
organización social tradicional de las comunidades mazahuas, destacan las
figuras vinculadas a sus prácticas religiosas, como los mayordomos, fiscales y
mayordomitos, que son elegidos de acuerdo a sus costumbres y con la
periodicidad que marca el cargo. Sus funciones, por lo general se refieren a la
organización de sus ritos y festividades.
Otra
característica importante lo constituye la “faena” que
es una forma de organización para realizar trabajos o acciones comunitarias. La
unidad social entre los mazahuas la constituye la familia, que puede ser
nuclear o extensa. Entre ellos un compromiso de matrimonio requiere de por lo
menos tres visitas previas a la casa de la novia, por parte de la familia del
novio.
Los Mazahuas:
Los mazahuas se asientan en la zona noroccidental y centro
occidental del estado de México desde comienzos del siglo XVI (en la actualidad
constituyen el grupo étnico mayoritario de dicho estado). Esta región se caracteriza
por poseer montañas y grandes valles en donde predomina el clima frío.
El término mazahua es una palabra nahua que tiene el significado de “gente del venado”. Si se rastrea en los orígenes de este pueblo, se encuentra que surge de la fusión de dos culturas la tolteca (toltecas) y la chichimeca (chichimecas).
De este grupo étnico no se conservan demasiados datos culturales de sus primeros tiempos. Sin embargo, hasta el día de hoy, se pueden observar algunas manifestaciones culturales que se fueron transmitiendo de generación en generación y que aun se conservan casi intactas a pesar del correr de los siglos.
Los vestigios culturales remanentes pueden observa en su lengua, en la música, en la danza, en las artesanías y en sus prácticas de rituales.
Hoy en día, la utilización de su lengua propia es uno de los principales vínculos que mantiene unida a la comunidad.
Unidad social y política de los mazahuas:
Con respecto a su organización social, aun conservan su ordenamiento ancestral que vincula el aspecto religioso con el político. De esta manera posee mayordomos, fiscales y “mayordomito” (tal como ellos lo definen) que son elegidos de acuerdo a sus costumbres y periodicidad marcada en función de sus costumbres. Entre sus funciones, se destaca la organización de las festividades y ritos ancestrales como así también de las faenas que es una forma de organizar los trabajos comunitarios.
La unidad social elemental es la familia la cual puede ser nuclear (padres e hijos) o extensa (además de los padres e hijos se incluyen otros familiares). A la hora de formar una nueva familia se siguen una serie de formalidades. La familia del novio debe realizar como mínimo tres visitas a la casa de la novia antes de la celebración del casamiento.
Costumbres de los mazahuas y cultura mazahua:
El término mazahua es una palabra nahua que tiene el significado de “gente del venado”. Si se rastrea en los orígenes de este pueblo, se encuentra que surge de la fusión de dos culturas la tolteca (toltecas) y la chichimeca (chichimecas).
De este grupo étnico no se conservan demasiados datos culturales de sus primeros tiempos. Sin embargo, hasta el día de hoy, se pueden observar algunas manifestaciones culturales que se fueron transmitiendo de generación en generación y que aun se conservan casi intactas a pesar del correr de los siglos.
Los vestigios culturales remanentes pueden observa en su lengua, en la música, en la danza, en las artesanías y en sus prácticas de rituales.
Hoy en día, la utilización de su lengua propia es uno de los principales vínculos que mantiene unida a la comunidad.
Unidad social y política de los mazahuas:
Con respecto a su organización social, aun conservan su ordenamiento ancestral que vincula el aspecto religioso con el político. De esta manera posee mayordomos, fiscales y “mayordomito” (tal como ellos lo definen) que son elegidos de acuerdo a sus costumbres y periodicidad marcada en función de sus costumbres. Entre sus funciones, se destaca la organización de las festividades y ritos ancestrales como así también de las faenas que es una forma de organizar los trabajos comunitarios.
La unidad social elemental es la familia la cual puede ser nuclear (padres e hijos) o extensa (además de los padres e hijos se incluyen otros familiares). A la hora de formar una nueva familia se siguen una serie de formalidades. La familia del novio debe realizar como mínimo tres visitas a la casa de la novia antes de la celebración del casamiento.
Costumbres de los mazahuas y cultura mazahua:
Pero la tradición más importante del pueblo mazahuas es la veneración de los
muertos. A la hora de realizar un entierro se siguen pautas propias de tiempos
muy antiguos. Cada familia posee su propio espacio en la que cada integrante
ocupará un determinado lugar. En el centro se ubican los esposos, alrededor de
estos sus hijos y los nietos en torno a estos últimos. De esta forma, se
respetan las sucesiones generacionales.
El Día de Muertos es para la cultura mazahua muy importante y la visita a sus familiares fallecidos es una actividad indispensable e inaludible. De esta forma, evitan el enojo de los difuntos y evitan ser castigados por estos además de la propia comunidad que ve con muy malos ojos el olvido de sus ancestros.
Entre los difuntos y entre los vivos, los abuelos son las personas más respetadas y veneradas de toda familia. Son quienes aconsejan y representan el símbolo de mayor autoridad dentro de cada clan y ello se pude apreciar incluso cuando parten de este mundo. Sus tumbas son adornadas con más esmero que el del resto y se les coloca cruces y flores de mejor calidad. Entre las flores, se destacan las gladiolas moradas. Tanto el abuelo como la abuela tienen la misma jerarquía. Otro elemento muy característico que se ve en los cementerios son rosarios confeccionados con diversas flores. La cantidad que cada tumba posee de ellos denota la importancia del difunto dentro del orden jerárquico de la familia. Para los mazahuas, estos ornamentos significan que los muertos aún son bienvenidos. Una vez depositados los arreglos, cada familia conversa entre sí para que los muertos se enteren de los nuevos sucesos.
Los mazahuas creen que el bien (Dios) y el mal (el demonio) viven dentro de los panteones pero llegado el Día de los Muertos, el mal sale del mismo para provocar desastres. Para evitar que actúe sobre las personas muertas cada familia deposita sobre las tumbas de sus seres queridos imágenes o pequeñas esculturas para que el mal no se acerque a ellos.
Una de las preservaciones culturales más importantes y evidentes es el vestido de la mujer mazahua. Este se compone de una falda blanca que posee atractivos y llamativos bordados con motivos florales y zoomórficos. Sobre esta, se coloca otro hecha de satín y que se destaca por tener colores muy fuertes como el amarillo, el verde, el azul o el rosa. También lleva una faja de lana que le de varias vueltas a la cintura. La blusa es del mismo color que la falda y en el cuello lucen collares vistosos.
El Día de Muertos es para la cultura mazahua muy importante y la visita a sus familiares fallecidos es una actividad indispensable e inaludible. De esta forma, evitan el enojo de los difuntos y evitan ser castigados por estos además de la propia comunidad que ve con muy malos ojos el olvido de sus ancestros.
Entre los difuntos y entre los vivos, los abuelos son las personas más respetadas y veneradas de toda familia. Son quienes aconsejan y representan el símbolo de mayor autoridad dentro de cada clan y ello se pude apreciar incluso cuando parten de este mundo. Sus tumbas son adornadas con más esmero que el del resto y se les coloca cruces y flores de mejor calidad. Entre las flores, se destacan las gladiolas moradas. Tanto el abuelo como la abuela tienen la misma jerarquía. Otro elemento muy característico que se ve en los cementerios son rosarios confeccionados con diversas flores. La cantidad que cada tumba posee de ellos denota la importancia del difunto dentro del orden jerárquico de la familia. Para los mazahuas, estos ornamentos significan que los muertos aún son bienvenidos. Una vez depositados los arreglos, cada familia conversa entre sí para que los muertos se enteren de los nuevos sucesos.
Los mazahuas creen que el bien (Dios) y el mal (el demonio) viven dentro de los panteones pero llegado el Día de los Muertos, el mal sale del mismo para provocar desastres. Para evitar que actúe sobre las personas muertas cada familia deposita sobre las tumbas de sus seres queridos imágenes o pequeñas esculturas para que el mal no se acerque a ellos.
Una de las preservaciones culturales más importantes y evidentes es el vestido de la mujer mazahua. Este se compone de una falda blanca que posee atractivos y llamativos bordados con motivos florales y zoomórficos. Sobre esta, se coloca otro hecha de satín y que se destaca por tener colores muy fuertes como el amarillo, el verde, el azul o el rosa. También lleva una faja de lana que le de varias vueltas a la cintura. La blusa es del mismo color que la falda y en el cuello lucen collares vistosos.
Actividad económica de los mazahuas:
Dentro de la actividad económica se destacan por ser hábiles artesanos y
productores de textiles desde tiempos antiguos.
También se dedican a la agricultura y entre sus principales cultivos se encuentran: calabaza, maguey, maíz, habas, patatas y frutales.
La ganadería también está presente y crían, borregos, aves de corral y cabras.
También se dedican a la agricultura y entre sus principales cultivos se encuentran: calabaza, maguey, maíz, habas, patatas y frutales.
La ganadería también está presente y crían, borregos, aves de corral y cabras.
Del nombre
No hay certeza respecto al origen de la palabra mazahua. Se dice que
proviene del nombre del primer jefe de este pueblo que se llamó
Mazatlí-Tecutli; hay quien piensa que se deriva del náhuatl mázatl,
"venado", o bien de Mazahuacán "donde hay venado" que es
el nombre del lugar de origen de este pueblo.
Localización
La región mazahua está situada en la parte noroeste del Estado de
México y en una pequeña área del oriente del estado de Michoacán. Su
topografía se caracteriza por contar con un sistema montañoso de mediana
altura. Los municipios que componen la región mazahua son 11, de los cuales
10 se localizan en el Estado de México: Almoloya de Juárez, Atlacomulco,
Donato Guerra, El Oro de Hidalgo, Ixtlahuaca, Jocotitlán, San Felipe del
Progreso, Temascalcingo, Villa de Allende y Villa Victoria, y uno, Zitácuaro,
en el estado de Michoacán.
Esta región limita al norte con el estado de Querétaro y con los
municipios de Acambay y Timilpan del Estado de México; al sur con los
municipios de Zinacantepec, Toluca, Amanalco de Becerra, Valle de Bravo e
Ixtapan del Oro; al oriente con los municipios de Temoaya, Jiquipilco y
Morelos; y al poniente con el municipio de Morelos en el estado de Michoacán.
Infraestructura
Debido a su cercanía con la capital del país, esta región indígena se
encuentra bien comunicada con una serie de carreteras pavimentadas y de
terracería que unen a los distintos poblados con las cabeceras municipales.
Se encuentran presas importantes como son las de Villa Victoria, la
Presa Browkman, El Salto y Tepetitlán que benefician a los municipios de San
Felipe del Progreso, Villa Victoria y El Oro.
Hay casetas telefónicas y de correos en las cabeceras municipales. El
servicio de radiocomunicación lo ofrecen algunas oficinas de gobierno. La radio
comercial está completamente extendida en toda la región. El transporte
público para los centros de población es bueno, tienen servicio de taxis
colectivos y líneas de autobuses.
Antecedentes históricos
No hay certeza sobre el origen del pueblo mazahua, se dice que fue una
de las cinco tribus chichimecas que migraron en el siglo XIII; una de ellas
estuvo encabezada por Mazahuatl, jefe de este grupo, al que se considera como
el más antiguo de los integrantes de las tribus fundadoras de las ciudades de
Culhuacán, Otompan y Tula, compuestas por mazahuas, matlatzincas, tlahuicas y
toltecas. Hay quien señala que los mazahuas provienen de los acolhuas,
quienes dieron origen a la provincia de Mazahuacán, actualmente Jocotitlán,
Atlacomulco e Ixtlahuaca.
Con la consolidación del poderío azteca, la provincia de Mazahuacán
quedó bajo el reino de Tlacopan. Durante la expansión del imperio azteca,
estando en el gobierno Moctezuma llhuicamina, los mazahuas participaron en la
conquista de las tierras del sur. El rey azteca Axayácatl fue quien sometió
definitivamente al grupo mazahua.
En la época de la Conquista, con la llegada de Gonzalo de Sandoval al
territorio mazahua, éstos quedaron sometidos al nuevo régimen. Parte de su
territorio quedó sujeto a encomienda como sucedió con Atlacomulco, Almoloya
de Juárez y Jocotitlán. En la mayor parte de la región, los franciscanos
tuvieron a su cargo el proceso de evangelización; los jesuitas se
establecieron sólo en Almoloya de Juárez. En esa misma época se conformaron
grandes haciendas como la de Solís en Temascalcingo, la de Tultenango en El
Oro, La Villegré en Jocotitlán y la Gavia en Almoloya de Juárez.
Durante el movimiento de Independencia, las indígenas mazahuas
participaron en las distintas batallas como por ejemplo la del Cerro de las
Cruces. Igualmente participaron en el otro gran movimiento armado que fue la
Revolución de 1910.
Lengua
La lengua mazahua se ubica en el grupo lingüístico otomangue de donde
se deriva el tronco otopame, al que pertenece la familia otomí-mazahua. Ésta
se encuentra emparentada con las lenguas otomí, pame, matlatzinca, pirinda,
ocuilteca y chichimeca.
Salud
Los mazahuas consideran que cada persona tiene un ser material y un
ser espiritual; también piensan que hay enfermedades "buenas" y
"malas"; las primeras son enviadas por Dios y, las segundas, son
provocadas por la maldad de alguna persona o por causas sobrenaturales. Entre
las enfermedades "buenas" más comunes encontramos la diarrea, la
neumonía, la bronquitis, la amigdalitis y la parasitosis intestinal; dentro
de las "malas" están el "mal de ojo", el espanto y el
"mal de aire", entre otras.
De acuerdo con el diagnóstico, se inicia un tratamiento en el hogar.
Puede consistir en infusiones de té de hierbas, masajes en la espalda, pecho
o estómago. Cuando el tratamiento aplicado en casa no funciona, el paciente
es llevado con un médico profesional. En caso de que desde un principio se
diagnostique una enfermedad "mala", se acude con hierberos o hueseros.
Para ser atendidas durante el parto, las mujeres acuden con las parteras o
"comadres". Los mazahuas utilizan distintas plantas para curar sus
males, entre otras, hierbabuena, orégano, boldo, pirúl, romero, pericón,
ruda, borraja y ajenjo. Actualmente, la región cuenta con unidades médicas
que se ubican principalmente en las cabeceras municipales, o bien en las
ciudades.
Vivienda
La vivienda mazahua ha sufrido cambios, se ha dejado de utilizar el
adobe y la teja y en la actualidad están construidas con cemento, tabique o
tabicón y su arquitectura es moderna. Es interesante señalar que el 93% de
las viviendas mazahuas son propias.
Artesanías
Los municipios que cuentan con una mayor actividad artesanal son: San
Felipe del Progreso, Temascalcingo, Ixtlahuaca y Atlacomulco. En distintas
localidades de la región se confeccionan cobijas, fajas, tapetes, cojines,
manteles, morrales y quexquémitl de lana. En San Felipe del Progreso y Villa
Victoria hay pequeños talleres en los que se fabrican productos con la raíz
de zacatón, como por ejemplo, escobas, escobetas y cepillos. En Temascalcingo
se producen piezas de alfarería de barro rojo y loza de alto fuego, como
cazuelas, ollas, macetas y crisoles. En Ixtlahuaca las familias tejen, a mano
o en máquina, con hilo de acrilán o lana, guantes, bufandas, pasamontañas y
suéteres. En Atlacomulco hacen sombreros de paja de trigo. En San Felipe del
Progreso hay personas que se dedican a la elaboración de piezas de plata como
arracadas, anillos, collares y pulseras; en distintas ocasiones han recibido
premios por la técnica y belleza de sus productos.
Territorio, ecología y reproducción social
La región en la que habita el pueblo mazahua presenta un sistema
montañoso constituido por pequeñas cordilleras de mediana altura que forman parte
de la Sierra Madre Occidental y ramificaciones de la Cordillera Neovolcánica;
éstas dan origen al sistema montañoso de San Andrés que recorre los
municipios de Jocotitlán, San Felipe del Progreso, Atlacomulco y El Oro.
Encontramos también planicies escalonadas importantes para la agricultura. El
río Lerma constituye el principal caudal de esa zona; no dejan de ser
importantes el río de La Gavia, el río Las Lajas, el río Malacotepec y La
Ciénega.
Los suelos característicos son tierras negras de poca profundidad y
textura caliza-arcillosa y arenosa que son fácilmente erosionables. Se
encuentran contrastes en la región: áreas boscosas y otras semidesérticas o
con un alto grado de erosión. Algunas montañas están cubiertas por bosques de
árboles maderables. La caza furtiva y la deforestación en la región, han
originado que las especies de flora y fauna se encuentren en peligro de
extinción.
La actividad productiva tradicional es la agricultura. El censo de
1990 nos proporciona los siguientes datos: la población económicamente activa
(PEA) alcanza el 39.3%; de ésta, el 40% se ocupa en el sector primario, es
decir, en actividades relacionadas con la agricultura, ganadería, caza,
silvicultura y pesca; el 32% en el secundario que se relaciona con la
manufactura de artesanías y el empleo en la industria de la construcción y el
28% en actividades vinculadas al comercio y servicios.
La propiedad de la tierra puede ser ejidal, comunal y privada. El
pueblo mazahua produce principalmente maíz y, en menor cantidad, frijol,
trigo, cebada, avena y papa; en algunos municipios cultivan chícharo,
hortalizas y flores. La producción es básicamente para el autoconsumo. La
actividad pecuaria es de baja escala, no obstante constituye un apoyo
importante para la economía familiar, principalmente la cría de ganado ovino
y bovino. En algunos municipios se produce madera en rollo, raja para leña y
carbón de encino.
Las actividades productivas las realizan en forma familiar y recurren
a sus parientes más cercanos en la época de mayor trabajo en los cultivos.
Utilizan herramientas tradicionales como mulas y bueyes en las labores
agrícolas; en las mesetas y valles recurren al tractor para la roturación,
barbecho, rastra y apertura de surcos, y en algunos casos utilizan también la
sembradora.
Migración
Los lugares más importantes de atracción migratoria para la población
mazahua son las ciudades de México y Toluca. Se considera que las causas
principales de la movilidad de la población son la falta de empleo en su
lugares de origen y el hecho de que los ingresos obtenidos en la agricultura
son insuficientes para la manutención de la familia.
La población migrante está formada tanto por hombres como por mujeres.
Hay quienes migran en forma definitiva y otros que lo hacen por temporadas.
Asimismo, muchos de los pueblos mazahuas funcionan como
"pueblos-dormitorio", ya que sus habitantes acuden diariamente a
laborar a otros lugares cercanos. Los migrantes van a trabajar en las labores
agrícolas en distintos estados del país como Veracruz, Sonora, Querétaro y
Jalisco.
Los hombres que acuden a las grandes ciudades generalmente se emplean
en trabajos de albañilería, como veladores o ayudantes en alguna casa
comercial o taller; las mujeres, como trabajadoras domésticas y otras en la
venta de fruta.
Organización social
La familia nuclear formada por padres e hijos, constituye la base
fundamental de la organización del grupo mazahua. Cada miembro de la familia
tiene bien definidas sus funciones, éstas dependen del sexo, edad y lugar que
ocupan en el núcleo familiar. La madre se encarga de preparar los alimentos,
del lavado de la ropa, de la limpieza del hogar y de acarrear la leña y el
agua; también se ocupan del cuidado de los animales del traspatio. El padre
se dedica a las labores agrícolas; los niños cooperan en algunas actividades
del campo, en la recolección de la leña y el pastoreo de los animales; las
niñas ayudan a la madre en los quehaceres domésticos. La máxima autoridad
dentro de la familia la ejerce el padre.
El grupo mazahua realiza el trabajo colectivo llamado
"faena", que consiste en la cooperación de los miembros de la
comunidad para la realización de obras o trabajos de beneficio colectivo como
son escuelas, mercados y caminos.
Las autoridades políticas de los mazahuas son las derivadas del
ayuntamiento constitucional, que está establecido en la Constitución Mexicana
y en la Constitución Estatal.
Cosmogonía y religión
Las características actuales de la religión de este pueblo son una
combinación de elementos católicos y prehispánicos, sincretismo que guía
algunas concepciones del grupo, como son el culto a los muertos, la creencia
en ciertas enfermedades, la vida cotidiana y la importancia de los sueños que
prevalecen en la vida mazahua.
Fiestas
Las fiestas que celebran los mazahuas pertenecen al calendario
religioso católico. En cada población se lleva a cabo la fiesta patronal y es
muy común la de San Isidro Labrador. En ésta, las comunidades colocan en sus
parcelas ramos de flores y adornan a los bueyes, mulas y burros con collares
de flores. Las festividades que son comunes a toda la región son la de la
Santa Cruz y la celebración del Día de Muertos. En la actualidad, los cargos
religiosos tradicionales como el de la mayordomía se practica cada vez menos,
principalmente entre los jóvenes; son los viejos quienes tratan de
mantenerlos. Las danzas que los mazahuas realizan con mayor frecuencia en sus
festividades son: la danza de Pastoras, danza de Santiagueros y danza de
Concheros.
Relaciones con otros pueblos
Este grupo tiene como vecinos a los otomíes con los que mantiene
relación, sobre todo de tipo comercial, pues intercambian los productos de
sus respectivas regiones.
La relación que se establece entre los mazahuas y los mestizos se
caracteriza porque estos últimos consideran inferiores a los indígenas; es
pues una relación asimétrica, ya que los mestizos tienen el control del
mercado local, son los intermediarios y los que puede dar empleo al indígena.
Entre estos dos grupos se establecen ocasionalmente relaciones de
compadrazgo, generalmente porque un mestizo apadrina a un niño indígena; no
es común que un mazahua apadrine a un niño mestizo.
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Los mazahuas
del Estado de México ocupan un área semidesértica que presenta un alto grado de
erosión, sin embargo, la mayoría de la población económicamente activa se
dedica a la agricultura.
El bajo
nivel de vida, el alto crecimiento demográfico y la ausencia de opciones de
empleo son factores que obligan al pueblo mazahua a dejar sus poblaciones de
origen y migrar, sobre todo a Toluca y a la Ciudad de México, en busca de un
trabajo que les permita mejorar sus ingresos.
Muchas de
las mujeres se quedan en sus comunidades, cuidando el hogar y la parcela
mientras que el esposo o hijos mayores salen a desempeñar trabajos estacionales
o por temporadas.
Las imágenes
fotográficas de Mariana Yampolsky muestran las tres constantes de la tierra
mazahua: el maguey, el maíz y las flores. Pero también captan la soledad de sus
mujeres, soledad que se llena de los ausentes, de los hombres y mujeres que se
fueron a la ciudad.
Expulsados
de su tierra por la pobreza, los mazahuas llegan a las ciudades para
convertirse en “Marías” o “Josés”, que sobreviven reducidos a la marginalidad
de una sociedad y una cultura que les es ajena.
Miércoles, 27 de Enero de 2010 18:00
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El
pueblo mazahua se distribuye en su mayor parte en el Estado de México y en
menor proporción en el estado de Michoacán.
Los
mazahuas del Estado de México ocupan un área semidesértica que presenta un
alto grado de erosión, sin embargo, la mayoría de la población económicamente
activa se dedica a la agricultura.
El
bajo nivel de vida, el alto crecimiento demográfico y la ausencia de opciones
de empleo son factores que obligan al pueblo mazahua a dejar sus poblaciones
de origen y migrar, sobre todo a Toluca y a la Ciudad de México, en busca de
un trabajo que les permita mejorar sus ingresos.
Muchas
de las mujeres se quedan en sus comunidades, cuidando el hogar y la parcela
mientras que el esposo o hijos mayores salen a desempeñar trabajos
estacionales o por temporadas.
Las
imágenes fotográficas de Mariana Yampolsky muestran las tres constantes de la
tierra mazahua: el maguey, el maíz y las flores. Pero también captan la
soledad de sus mujeres, soledad que se llena de los ausentes, de los hombres
y mujeres que se fueron a la ciudad.
Expulsados
de su tierra por la pobreza, los mazahuas llegan a las ciudades para
convertirse en “Marías” o “Josés”, que sobreviven reducidos a la marginalidad
de una sociedad y una cultura que les es ajena.
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El
pueblo mazahua se distribuye en su mayor parte en el Estado de México y en
menor proporción en el estado de Michoacán.
Los
mazahuas del Estado de México ocupan un área semidesértica que presenta un
alto grado de erosión, sin embargo, la mayoría de la población económicamente
activa se dedica a la agricultura.
El
bajo nivel de vida, el alto crecimiento demográfico y la ausencia de opciones
de empleo son factores que obligan al pueblo mazahua a dejar sus poblaciones
de origen y migrar, sobre todo a Toluca y a la Ciudad de México, en busca de
un trabajo que les permita mejorar sus ingresos.
Muchas
de las mujeres se quedan en sus comunidades, cuidando el hogar y la parcela
mientras que el esposo o hijos mayores salen a desempeñar trabajos
estacionales o por temporadas.
Las
imágenes fotográficas de Mariana Yampolsky muestran las tres constantes de la
tierra mazahua: el maguey, el maíz y las flores. Pero también captan la
soledad de sus mujeres, soledad que se llena de los ausentes, de los hombres
y mujeres que se fueron a la ciudad.
Expulsados
de su tierra por la pobreza, los mazahuas llegan a las ciudades para
convertirse en “Marías” o “Josés”, que sobreviven reducidos a la marginalidad
de una sociedad y una cultura que les es ajena.
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TRADICIONES DEL PUEBLO MAZAHUA
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EL CONSEJERO
Cuentan que en un pueblo de la
región Mazahua, existió un viejito que era muy sabio y se pasaba la mayor
parte de las horas del día sentado a la orilla de un lago, mucha gente acudía
a él para pedirle consejos sobre varios problemas como: lo referente a la
cosecha, de los hijos desobedientes, pleitos entre parejas falta de dinero y
muchos asuntos más.
A todos les daba el mismo
consejo. Les decía "la solución a tus problemas está dentro de ti
mismo" y las personas encontraban remedio a sus problemas.
Dicen que a pesar de los años
desde que murió, siempre se le ve sentado a la orilla del lago, dando
consejos a las personas que tienen problemas diciéndoles siempre el mismo
consejo: "La solución está en ti mismo".
EL DUENDE
Hace muchos años, en los
límites de San Agustín Mextepec y Emilio Portes Gil, había una presa para
pescar, lavar o pastorear animales, cuenta la gente que con cierta frecuencia
en la orilla aparecían monedas, aretes, sobre todo monedas y espejos, decían
¡ay de aquel que las tomara! Porque se lo llevaría el duende. En una ocasión,
un adolescente encontró las monedas cuando caminaba por la orilla y las tomó,
de pronto sintió que estaba dentro del agua y empezó a gritar porque sentía
que lo jalaban al fondo de la presa, varios se dieron cuenta y corrieron a
sacarlo, desde entonces aquel muchacho se volvió distraído y apático y hasta
hoy en día sigue soltero. Con el tiempo aquella presa la desaguaron para
construir la escuela secundaria conocida como Emiliano Zapata.
EL TLACHIQUERO
Un día pero muy temprano el
señor José fue a raspar sus magueyes, al llegar en el primer maguey, para su
sorpresa no encontró ni una gota de aguamiel, después continuó con el
siguiente maguey pero tampoco encontró aguamiel y así hasta terminar con el
último maguey.
Descubrió, que los que habían
acabado el aguamiel eran dos simpáticos tlacuaches tirados abajo del último
maguey, pero bien borrachos; enojado el señor los amarró de las patas con un
mecate y los llevó con el delegado para que pagaran el daño que causaron, sin
embargo los tlacuaches solo decían; estamos bien borrachos, porque él mismo
nos invitó. Entonces el delegado no tenía idea de lo que pasaba y dijo
llévatelos para que los mates, haz una fiesta para que invites a todo el
pueblo. Y así termino la vida de los tlacuaches borrachos.
LA CUEVA
En una comunidad llamada San
Pedro, existe un lugar denominado el Nogal, si acudes a este lugar y si
encuentras una piedra en forma de caracol, dicen que eres la persona elegida;
sólo debes patear la piedra y como arte de magia automáticamente se abre y
aparece una gran cueva, al entrar verás un mercado, tiendas de abarrotes
almacenes y muchas cosas más; si llegas a entrar a la cueva y pides un deseo
y si es de dinero se te concede. Al lugar han acudido muchas personas, pero
no encuentran la piedra en forma de caracol, y las que han entrado a la cueva
se hacen ricos, sólo que les llega la muerte en forma muy extraña, aseguran
que esto es obra del mal.
LEYENDA DE UNA CRUZ
Se dice q había una cruz, en un
manantial, donde había agua muy caliente, aun lado estaba formada una cueva,
donde estaba la cruz, arriba de la cueva se construyo una iglesia, pero la
cruz permaneció en la cueva y nadie la tocaba, como iba mucha gente a bañarse
allí, por el agua caliente, dicen que sanaba a muchos enfermos, con solo
bañarse, al terminar ya se sentían sanos, y le daban gracias a la cruz, pero
que unas personas al verla se dieron cuenta que era de oro.
Y dicen que la robaron, que
trataron de hacerla pedazos para venderla ya que no podrían venderla toda
completa, por que no querían que la gente supiera quien la había robado pues
los buscarían para colgarlos o quemarlos.
Para sorpresa de estas
personas, no pudieron destrozarla y que sus herramientas se quebraban todas,
si una noche rompían un brazo, al día siguiente estaba nuevamente completo,
sin ningún defecto, las personas se sentían muy cansadas y decidieron
llevarla a un lugar donde nadie los viera y tirarla, eligiendo un pajar.
Se dice que fue encontrada
por el dueño del pajar, al que en la noche le habla, diciéndole
que le construyera una casita allí este señor por miedo le tuvo que comunicar
al delegado el hallazgo, por lo que inmediatamente le comunicaron a la gente
y la llevaron de regreso a su lugar, pero se dice que ya no duró mucho, se
desapareció junto con el agua caliente, porque no le construyeron su capilla.
ARTESANÍAS MAZAHUAS
Los artesanos mazahuas que
viven en los pueblos vecinos al municipio de San Felipe del Progreso, se
dedican a la elaboración de cobijas, fajas, tapetes, morrales, manteles,
quexquémitl, chalecos y gabanes de lana.
Otros tantos fabrican bolsos
cuya materia prima son plásticos reciclables de frituras.
Dichos productos constituyen
gran parte de la economía de los artesanos, ya que del resultado de su venta
obtienen ganancias que utilizan para adquirir productos de primera necesidad.
Los artesanos no tienen un
lugar fijo donde ofertar sus productos, por lo cual salen de sus respectivos
lugares de origen a vender, la mayoría de ellos llega al municipio y como
cualquier vendedor informal, se desplazan de un lugar a otro para poder
lograr vender sus artesanías.
Aunque en algunos de los casos,
la producción que generen los artesanos está destinada a manos de
intermediarios que se dedican a comprar sus artículos para posteriormente
venderlos en las grandes ciudades a precios exageradamente altos.
Con el paso del tiempo los
bordados tradicionales como por ejemplo: venados, caballos, flores, y la
estrella mazahua han sido desplazados por los gustos y preferencias del
consumidor, encontrando actualmente mayor presencia de diseños referentes a
caricaturas y logos de fútbol.
Aun que las artesanías han
formado parte de la identidad de los mazahuas, las nuevas generaciones
pretenden olvidarse de ellas, ya que se niegan a continuar con la tradición
ancestral.
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